La CAR evalúa la renovación de una concesión que la multinacional posee desde hace cuatro décadas, mientras crece la presión del Gobierno por el uso del agua en Cundinamarca.
Redacción El Qhubo/ Periodista Jhisús Chacín
El uso del agua subterránea por parte de Coca-Cola en La Calera, Cundinamarca, volvió a encender el debate ambiental. Fotografías y denuncias recientes revelaron que la multinacional habría sellado con cemento varios manantiales naturales, lo que desató críticas de la comunidad y de autoridades ambientales por prácticas consideradas poco sostenibles.
La controversia se reavivó luego de una investigación impulsada por la representante a la Cámara María del Mar Pizarro, quien aseguró que la empresa embotelladora mantiene estructuras de concreto sobre siete fuentes hídricas del municipio. Estas intervenciones, según la congresista, contravienen las recomendaciones hechas por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) en 2023, cuando la entidad le ordenó retirar las cubiertas y restaurar la zona afectada.

El caso escaló a nivel nacional tras las declaraciones de la ministra encargada de Ambiente, Irene Vélez, quien afirmó que “el agua es para la gente y no para el negocio privado”, en alusión a la disputa por los nacimientos naturales. Su pronunciamiento se sumó al del presidente Gustavo Petro, quien pidió a la CAR revisar la concesión otorgada a la compañía desde 1983, en medio de advertencias sobre el riesgo de desabastecimiento que afrontan Bogotá y La Calera.
Según los reportes técnicos de la CAR, el caudal disponible en la zona habría disminuido de manera considerable debido a la sobreexplotación del recurso. La empresa, sin embargo, sostiene que cumple con todas las normas ambientales y que las estructuras en mampostería “fueron autorizadas” por la autoridad competente. También rechaza que su operación afecte el suministro del sistema Chingaza, que abastece cerca del 70 % del agua que consume la capital.
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Señores de la Car Cundinamarca, Bogotá agota su recurso más preciado. Ahora toma más agua de Cundinamarca y se puede devolver ese agua, si se socializan las aguas subterráneas https://t.co/5ogdwPkUzI
— Gustavo Petro (@petrogustavo) September 19, 2025
Los registros históricos muestran que la relación entre Coca-Cola y la autoridad ambiental ha estado marcada por incumplimientos. En 2010, la CAR determinó que la compañía operó durante cuatro años sin licencia de concesión de aguas, y en 1994 ya se le había sancionado por extraer más líquido del autorizado.
Actualmente, la embotelladora ubicada a unos 30 kilómetros de Bogotá produce alrededor de 420.000 botellas de agua diarias bajo la marca Manantial. A cambio, paga cerca de 11 millones de pesos anuales por el uso del recurso, según datos divulgados por la representante Pizarro. Para la comunidad local, esta cifra es irrisoria frente al impacto ambiental y la escasez que enfrentan los 28.000 habitantes de La Calera, quienes dependen de la quebrada San Lorenzo para su consumo diario.

El alcalde del municipio, Juan Carlos Hernández, confirmó que se realizaron visitas a los nacederos y se comprobó la existencia de tapas de concreto y estructuras metálicas para la captación del agua. “Incluso en temporada invernal, no tenemos garantía plena del suministro. Cada noche debemos suspender el servicio por varias horas”, aseguró el mandatario local.
La Procuraduría General de la Nación solicitó esta semana a la CAR acelerar la decisión sobre la prórroga de la concesión, cuyo trámite completa casi un año. A pesar de las denuncias y los antecedentes, la autoridad ambiental aún no ha emitido una resolución definitiva sobre la continuidad del contrato.





